Y un año más, cena familiar

¡Qué sí, qué sí! ¡Qué pesados! Todo el día con el “¡Feliz Navidad!” en la boca, parece que no se pueda decir otra cosa.

No me mal interpretes, que a mí la Navidad pues la verdad que ni fu ni fa…ahora, como halla turrón y asado de por medio, soy la primera que se arranca con “los peces en el rio”.

Ahora mismo podría enumerar mil y una cosas que no me gustan de estas fechas, y digo mil y una y no solo mil porque está de moda pasarse del número redondo. Y esta moda no os penséis que la habéis descubierto ahora, no os creáis Colón con catalejo, que esto ya lo vio Disney (que para algo era una visionario) con “101 Dalmatas”.

Creo que me estoy yendo del tema… ¡ah, sí! La Navidad el coñazo de la sonrisita falsa cuando la Tía Fuencisla te estira los mofletes como si de un chicle se tratase, las preguntas incómodas de la abuela Hemetria que a tus venti pocos ya quiere que tu descendencia emule en número a las de Palabra de Gitano… Se me olvidaba hablar del primo segundo Apolonio, que viene cada año desde Balde Porrillo de Abajo en Nochebuena y que se dedica a mirar tu escote aunque lleves un cuello más alto que el de un cisne, ¡Viva el (cuasi) incesto!

Sí, ya se lo que estás pensando, a ti te pasa lo mismo… ¿no estás pensando eso? ¡Ah! ¿Lo de los nombres dices? somos una familia de chiste que le vamos a hacer.

Bueno pues lo dicho, que no hay comida, cena, brunch o lo que sea en estas fechas en la que no tengas que esquivar alguna bala… pero don´t worry babe, aquí estoy para compartir con vosotros, pequeñas criaturitas, todo mi saber:

–          La TÍA Fuencisla: dicese de una mujer de la quinta del Rey, a la que solo ves en Bodas Bautizos y Comuniones (el famoso combo BBC) y algún que otro funeral… esta anciana se dedicará durante toda la noche a amargarte la cena a base de lo que ella considera “piropos”, ejemplo:

*¡Pero qué mayor estás! ¡Cómo has crecido! y qué gordita… (Miss Simpatía la llamo yo…)

 

–          Hemetria, la ABUELA: otro de los muchos dinosaurios con lo que te codeas estos días. Se caracteriza por tener un pelo más blanco que el algodón y manos con más relieve que un mapa topográfico.

Si la ves huye, rápido, sin mirar atrás… y vuelve solo en el momento de la despedida. Consigue un maletín negro, una pistola, gafas oscuras y un palillo y vigila que nadie te vea cuando comience el contrabando de “propinas”. Luego te darás cuenta de que has montado semejante show para 10 míseros euros pero ¿y lo que te has divertido qué?

–          Apolonio, el PRIMO SEGUNDO: mitad humano mitad cabra y con más pelo que un oso. Está a mitad de camino entre el eslabón perdido y un orco.

Lo reconocerás por sus continuas referencias a la granja, a su tractor y a sus gallinas. Cuídate de acercarte a él, si te atrapa, ya no te suelta.

Tiene su propia técnica de ligue o como lo llama él “rondar”:

  1. Colocará sus peludos brazos alrededor de tu cuello, con el siguiente aleteo de su sobaco.
  2. Acercare su cara a la tuya a la distancia mínima permitida por ley para que no se considere acoso.
  3. Mientras te habla de sus “puercos” lanzará miradas furtivas a tus…atributos y hará referencia a ellos mediante frases como “¡eh prima, tiran más dos tetas que dos carretas!” (a esta brillante frase le suele añadir un codazo y yo le añado una patada en las “castañas”).

–          Rupertito, alias “el SOBRINO”: suele ser una personita encantadora mitad gremlin, mitad demonio.

Su máximo afán en la vida es reventar espinillas a base de patadas y berrear hasta romper las copas con sus gritos.

Lamentablemente la ley prohíbe mantenerlo maniatado y amordazado en un armario. No hay nada que hacer contra él, a excepción de jugar la baza del chantaje “si no te portas bien los reyes no te van a traer nada y a Apolonio le darán tus regalos”.

–          The Boss, tu SUEGRO/A: si eres mujer cuidadito con la “mami” de tu chico y si eres hombre más te vale ser fuerte y no derramar ni una lágrima, tu suegro es cruel y hará lo imposible por hacerte llorar.

¿las suegras? Un amor, una delicia… ¡Una grandísima hija de… digo… una mujer encantadora!

Contra ellos no hay nada que puedas hacer excepto esperar que llegue el momento de llevarlos al asilo…

Fuera de esta lista quiero mencionar al ser más terrorífico de cualquier reunión familiar: el CUÑADO. Ante todo mantén la calma, no le mires a los ojos y di que sí y sonríe a todo cuanto salga de su boca, sea un insulto o un paluego, tu sigue sonriendo.

Solo me queda desearte mucha suerte y paciencia… y si crees que vas a morir durante la cena, escóndete en un armario y lee Diaries of a Globetrotter.

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